Joy DivisionRecorriendo mi muro en Facebook después de un largo fin de semana, hubo un post que me ayudó a recordar por qué vengo pensando hace varios días que el 18 de mayo era la fecha de un acontecimiento, pero no lograba recordar de qué se trataba…

En el post, saltó a mi vista una frase que decía “Keep Calm And Listen To Joy Division” dentro una imagen que mostraba a Ian Curtis y la portada del disco debut “Unknown Pleasures” de la banda inglesa Joy Division. Recordé la famosa lápida de Ian Curtis en el cementerio de su pueblo, Macclesfield, al norte de Inglaterra.
Joy Division
Un día como hoy, pero hace 35 años, dejaba de existir Ian Curtis, vocalista de Joy Division. Tuvo una vida corta, su historia conserva un halo enigmático y un torbellino de emociones, que lo llevaron a ir oscureciéndose a medida que avanzaba su enfermedad y el éxito de su agrupación iba en ascenso.

Versiones hay muchas, tantas como las personas que se cruzaron con él durante su vida, como también de las personas que lo estudiaron como influencia a una gran cantidad de músicos de hoy en día. “El misterio alrededor de Joy Division es que no hay mucho material de ellos”, decía el fotógrafo Kevin Cummins en una entrevista realizada el año pasado (LaFactory, año 5, #63). Y agregó: “a veces pienso que si hubiésemos sabido que iba a ser un periodo tan corto el de esta banda, hubiese tomado más fotos. Pero si lo hubiera hecho, no hubiese llegado a ser tan interesante o emocionante”. Cummins fue el encargado de retratarlos en toda la serie de blanco y negro con paisajes de invierno, que se conoce sobre la banda, como también en algunos conciertos que dieron, ya que era el fotógrafo oficial de la región de Manchester para la revista especializada en música NME por aquel entonces. Esta estética fue uno de los elementos que agregó un aire aún más sombrío a Ian Curtis.

Más tarde se sumó Anton Corbijn al paisaje lúgubre de la vida de Curtis cuando dirigió la película “Control”, basada en el libro “Touching from a Distance” de la esposa del vocalista, Debora Curtis, donde relata lo que aconteció con su pareja. Otros materiales audiovisuales son la película “24 Hours Party People” y el documental “Joy Division”, por citar algunos.

En julio de 2011 llegué hasta la ciudad de Macclesfield, atraída por todas las historias que rondan a este personaje, y con la idea de hacer un rápido recorrido por esas calles para captar un poco más de cerca el contexto en que se dieron las cosas. Macclesfield queda a 20 minutos en tren desde el centro de Manchester. Se trata más bien de un pueblito donde habitan personas mayores, jubiladas, y donde toda su juventud se vuelca a estudiar y trabajar a la urbe mancuniana. Con un pequeño centro donde están las tiendas y una catedral a la que se llega tras una empinada subida desde la estación de tren, el resto… no hay mucho de qué hablar.

Las calles se extienden con casas y más casas, la mayoría al estilo de una villa industrial. Tenía en mis manos una impresión del mapa de la ciudad que tomé de Google Maps y donde marqué algunos lugares relativos a la vida de Ian Curtis, que había logrado identificar gracias a los blogs de fanáticos alrededor del mundo. Un tour que incluía, además de la catedral y el centro, la visita al cementerio donde está su lápida y unos pasos por Barton Street, la calle donde la casa con el número 77 lo vio por última vez.

Después de una hora de paseo, lo que ya me parecía un paisaje bastante gris (conste que era julio, pleno verano), de pronto se tornó más gris cuando comenzaron a caer unas gotas justo cuando estaba a punto de llegar hasta donde está la placa que lo recuerda en el cementerio. Un paisaje totalmente acorde con lo que tenía en mi imaginación.

Más tarde, al salir del cementerio, me dirigí a la casa de Ian y Debora Curtis como punto final del pequeño tour, caminando por no más de 20 minutos por esas veredas mohosas y frías, intentando recrear cómo habrá sido ese horizonte en 1980. Eran aproximadamente las 2 de la siesta y todo ya me resultaba muy pesado: el paisaje, el tiempo, la escasez de gente, la falta de sol, el gris y la llovizna constante. Finalmente llegué al ángulo de la calle Barton, donde el número 77 ya no existía.

Me paré en la vereda de en frente para observar. No sé qué pensé. Creo que no pensé en nada, aunque resulta difícil esa idea. Más bien estaba ausente, me quedé colgada (irónico, ¿no?)… Es complicado ponerse en los zapatos de Ian Curtis: 23 años, casado, con un bebé de un año, una amante belga que vive en Londres con la que congenio mucho más que con mi esposa, al frente de una banda con la que ya lanzamos un disco y vamos por el segundo, tenemos que ir de tour a Estados Unidos, pero mi salud, mi cuadro de epilepsia va en aumento y es lo que me da más miedo porque no sé cómo manejarlo… Dejé ahí la imagen que me hice, agregando que el contexto, el ambiente, tampoco ayudaba mucho a sobrellevar la depresión en que se había hundido.

Esa misma noche en Manchester tuve la oportunidad de conocer y entablar una conversación con Dave Haslam, periodista y quien fuera DJ residente en la época de la discoteca Haçienda. Al comentarle sobre mi recorrido por Macclesfield y sobre la depresión que me produjo las tres horas de caminata en ese ambiente gris, de imaginar ese mismo escenario en invierno hace más de 30 años, ¡era como que todo cobraba cierto sentido! No lo justificaba, pero el suicidio de Ian Curtis era el desencadenante lógico, cuando ni siquiera el nacimiento de su hija, ni siquiera el exteriorizar a través de sus líricas todos los sentimientos que experimentaba, ni el éxito que estaban avizorando con Joy Division, nada pudo evitar que se quite la vida. Haslam me respondió que en repetidas ocasiones había recibido ese comentario, porque “la gente no entiende por qué lo hizo” me dijo en relación a Curtis, “pero cuando llegan aquí, es otro el panorama”.
Joy Division
Hoy, 18 de mayo de 2015, su ex compañero en Joy Division, Peter Hook junto a su banda The Light, prepara un concierto en la iglesia de Macclesfield para celebrar la vida de Ian Curtis donde interpretará toda la obra de Joy Division en más de tres horas de show. Lo recaudado será donado a la Sociedad de Epilepsia del Reino Unido, como también a la restauración de dicha iglesia.

La influencia de Joy Division se puede escuchar hoy en día en muchas bandas, entre las cuales mis preferidas son Interpol, White Lies, Editors, Bloc Party, She Wants Revenge, solo por nombrar algunas.

A través de las calles,
Cada esquina abandonada muy pronto…
“Atmosphere” – Joy Division

Publicación original en: Blog Invitado de ABC Digital